viernes, 31 de enero de 2014

LA CASA DE LA PRADERA Seovolución

Más que un nuevo western americano, La Casa de la Pradera mostró a una cariñosa familia luchando por salir adelante. Tras tomar ejemplo de la mítica serie ‘Bonanza’, esta vez los pioneros que se lanzan a la conquista del oeste, es una familia humilde, nada que ver con la acaudalada familia Cartwright. No hay cowboys, ni indios ni duelos en salones repletos. Seovolución

‘La Casa de la Pradera’ se mantuvo en antena desde 1974 a 1983. Michael Landon, protagonista y productor, supo sacar partido del libro ‘La Pequeña Casa’ de Laura Ingalls Wilder, una colección de memorias autobiográficas ambientadas en el siglo XIX. Laura Ingalls en la ficción, era la hija mediana de los Ingalls, que narraba las continuas desventuras de esta familia. Seovolución

Idas y venidas de personajes marcaron esta serie, donde a pesar del conservadurismo y su fuerte carácter moralizante, atrajo a millones de espectadores durante sus continuas reposiciones en los años posteriores a su final.

 Seovolución Un acontecimiento feliz, como el nacimiento de una nueva hija, Grace, era acompañado por un trágico suceso, como la pérdida de la vista de Mary, la primogénita. Los años pasaron y las historias de las ‘niñas Ingalls’ pasaron de su enemistad con la repelente Nellie Oleson al encuentro del amor. Mary conoció y se enamoró de su profesor en una escuela para ciegos, mientras Laura contrajo matrimonio con Alanzo Wilder. Los niños tampoco faltaron en esta familia, ‘Los Ingalls’ adoptaron a varios hijos, al tiempo que sus hijas mayores se independizaban y abandonaban la serie  Seovolución.

Michael Landon abandonó la serie en 1982 provocando cambios importantes. La serie pasó a llamarse ‘La Casa de la Pradera: un nuevo comienzo’, donde Laura y Almanzo se convirtieron en los principales protagonistas. Sin embargo, este nuevo comienzo significó también el final de ‘La casa de la pradera’. La unidad familiar de los Ingalls, con la que tantos avatares pudieron solucionar, acabó desperdigándose por todos los rincones del continente americano, en busca de nuevas oportunidades. Así, Mary y su esposo se mudan a Nueva York, tras la recuperación de la vista de este último, mientras que Charles Ingalls, Caroline y sus pequeños emprenderían nueva vida en Iowa, donde Charles había encontrado nuevo trabajo.